El texto a continuación fue la primera actividad en relación a los comentarios literarios. Es interesante, pues en este momento ninguno de nosotros tenía noción alguna sobre lo que este tipo de texto incluía, cada uno siguió su instinto y, eligiendo un párrafo de un cuento, nos lanzamos a la escritura sin saber nada.
Comentario Literario: “El Asesino”
El párrafo número ocho correspondiente al texto “el asesino”, del autor Guy de Maupassant, considera una breve descripción de la infancia del protagonista, esto en un afán de establecer cierto nivel moral que lo favorezca en el contexto de un juicio por homicidio. Esto es relatado, según el texto, por un abogado “jovencísimo”, quién pretendía aclarar y desvincular del acusado cualquier motivación para cometer el crimen que pudiera haberse originado en su infancia o que fuera un agravante.
Este fragmento es relatado desde la tercera persona, y es caracterizado por un narrador que podría asemejarse al narrador testigo, puesto que a pesar de no haber estado presente como tal en esa particular etapa de la vida del personaje, sí expresa de manera fidedigna la experiencia que le fue relatada por el protagonista. Se aprecian figuras literarias, como la comparación del bien y el mal con “el día y la noche” destacando una vez más, la moralidad del acusado. Curiosamente también se menciona a su padre, quien “no pertenecía a esa raza de espíritus superiores” capaces de comprender complejidades, implicando que este valor moral se le impuso como un dogma creído ciegamente y sin cuestionar. Es evidente de igual manera cierta ironía en esta descripción, como una burla a quienes podrían cuestionar algo “tan claro” como el bien y el mal.
Considero destacable este párrafo por su carácter casi poético y por la particular motivación del abogado, quien, en búsqueda de una defensa creíble para su cliente, propone un énfasis en cómo el actuar del protagonista no fue inmoral, puesto que esto no es desconocido para él, la distinción entre el bien y el mal la conoce, lo cual, de ser percibido como verosímil para el juez y para el lector, pudiera generar la pregunta de si en realidad su actuar fue justificado o si deberíamos cuestionar, quizá, las acciones de la víctima en su lugar.
La presencia de este “argumento” como principal apoyo a la defensa del acusado se convierte en un elemento muy interesante al transformar un acto ética y casi objetiva y universalmente incorrecto, en un actuar justificado, entendible y digno de impunidad. Nos puede hablar también del contexto histórico, quizás de una época más conservadora, o simplemente de una crítica al sistema jurídico por poder ser manipulado de dicha forma.
En resumen, este texto puede ser muy profundo o únicamente capta ciertas temáticas más complejas de mera casualidad, lo que es cierto es que es digno de interpretar y de cuestionarse seriamente qué buscaba plasmar el autor.